
Para subir un chiller a la azotea casi siempre se usa una grúa telescópica, y el tamaño no lo decide el peso del equipo: lo decide a qué distancia puede pararse la grúa de la fachada. Un chiller de 3 toneladas izado desde el pie del edificio puede necesitar una grúa de 30 toneladas. Ese mismo chiller, si el camión tiene que quedarse a 20 metros por un estacionamiento o una barda, puede requerir una de 80.
Una grúa que carga 40 toneladas pegada a la fachada puede quedarse en 6 u 8 toneladas a 25 metros de radio.
¿Qué peso hay que declarar?
El peso de operación del chiller, no el peso de embarque. Vienen en la placa del equipo o en la ficha del fabricante y suelen diferir bastante entre sí.
A ese número hay que sumarle el aparejo: eslingas, balancín, grilletes. En equipos con base ancha o con el centro de gravedad desplazado que es lo normal en enfriadores, hace falta un balancín para que la carga suba nivelada, y ese balancín pesa.
Sumar entre 200 y 500 kg de aparejo es lo prudente hasta que se define la maniobra.
¿Por qué la distancia manda sobre el peso?
Porque una grúa no levanta lo mismo cerca que lejos. Su capacidad se desploma conforme el brazo se aleja del centro de giro.
Por eso, cuando nos preguntan qué grúa necesitan para un chiller de 4 toneladas, la respuesta honesta es que faltan datos. Los tres que definen la máquina son:
La altura del edificio, medida hasta el nivel del pretil, no hasta la planta baja. Y si hay que pasar por encima de un pretil alto o de otro equipo ya instalado, se suma esa altura libre. El radio de trabajo, que es la distancia horizontal desde el centro de la grúa hasta donde va a quedar parado el chiller sobre la azotea. No hasta la fachada: hasta el punto final. Si el equipo va al fondo del techo, ese radio puede ser 10 metros mayor de lo que uno calcula a ojo. Dónde puede pararse la grúa, que depende de los accesos, del ancho de la calle y de si hay jardineras, rampas o registros que no aguanten el apoyo de los estabilizadores.
¿Qué se revisa en la visita previa?
Lo que no se ve en un plano y después cuesta una jornada entera.
Se mira la resistencia del piso donde van a apoyar los estabilizadores: una grúa extendida transmite varias toneladas por apoyo y hay pavimentos y losas de sótano que no lo soportan.
Se revisan los cables de energía o telefonía que crucen la trayectoria del brazo, los árboles, los anuncios y los voladizos. Y si la calle permite cerrar el carril el tiempo que dure la maniobra.
También la ruta del camión hasta el punto, porque de nada sirve definir una grúa de 80 toneladas si no puede entrar por la esquina.
¿Siempre es una grúa telescópica?
No. Si el chiller es pequeño, la altura es de dos o tres niveles y la grúa se puede parar junto a la fachada, una grúa articulada tipo HIAB hace el trabajo con menos maniobra y menos costo, y además carga el equipo en la misma unidad que lo transporta.
Si el acceso es muy cerrado —un patio interior, una planta en operación, un edificio con calle angosta— entran las grúas todo terreno RT o las compactas industriales, que se mueven donde una telescópica de carretera no cabe.
Y si el edificio es alto o el radio es grande, ahí no hay vuelta: telescópica de capacidad suficiente, con la tabla de cargas revisada para ese radio y esa altura concretos.
¿Qué datos hay que mandar para cotizar?
Con estos cinco te podemos dar una respuesta el mismo día:
- Peso de operación del chiller y sus medidas.
- Altura del edificio hasta el pretil.
- A qué distancia de la fachada puede pararse el camión, aproximada.
- Dónde va a quedar colocado el equipo sobre la azotea.
- Ciudad y fecha tentativa.
Si tienes una foto de la fachada y otra de la azotea, mejor todavía. Con eso muchas veces se resuelve la duda sin necesidad de visita previa.
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Todo el detalle está aquí: grúas telescópicas para izaje en azotea.
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