
Con cinco medidas, tomadas con flexómetro y no a ojo: ancho libre del acceso, altura libre en el punto más bajo de todo el recorrido, radio de giro disponible para entrar, superficie donde la máquina va a abrir gatos, y la ruta completa desde la calle hasta ese punto. El error más común es medir solo el portón. La grúa no entra por el portón: entra por toda la ruta, y basta un tinaco, una viga, una rampa pronunciada o una curva cerrada a media nave para que la maniobra se cancele con la unidad ya en sitio.
El ancho del portón no es el ancho que necesitas. Una unidad de 2.6 m entrando en curva barre más de 4 m, porque las llantas traseras cortan por dentro.
¿Qué se mide exactamente?
Cinco medidas y una caminata. Con flexómetro, no con el cálculo de que "sí pasa un tráiler":
Ancho libre del acceso. De poste a poste, no de muro a muro. Los postes del portón, un registro elevado o una jardinera se comen el paso real. Altura libre más baja de toda la ruta. Marquesinas, ductos, charolas eléctricas, estructura de nave, cables cruzando el patio, el letrero de la entrada. Radio de giro disponible. El espacio para dar la vuelta al entrar. Si la unidad llega de frente, necesita menos; si tiene que girar noventa grados desde una calle angosta, necesita mucho más. Área de apoyo. Dónde va a abrir gatos: largo, ancho y qué hay debajo. Pendientes y topes. Rampas de acceso, badenes, la transición de banqueta a patio.
La caminata es igual de importante: recorrer la ruta completa desde donde se va a estacionar la unidad hasta el punto de trabajo, viendo hacia arriba. Lo que tumba las maniobras casi siempre está a la altura de la pluma, no del piso.
¿Por qué no basta con el ancho del portón?
Porque un vehículo largo no entra en línea recta cuando viene de una calle. Al girar, las llantas traseras cortan por dentro de la trayectoria de las delanteras. Ese barrido es más ancho que la unidad, y entre más larga sea, peor.
En la práctica eso significa tres cosas:
Un portón que mide lo mismo que el ancho de la unidad no sirve: se necesita holgura a los dos lados Si además hay que girar para entrar, la holgura necesaria crece bastante Un poste, un árbol o un auto estacionado enfrente del acceso reduce el ángulo de entrada y cambia todo el cálculo
Lo mismo pasa con la altura. La unidad viaja con la pluma abatida, pero no plana: la punta va más alta que la cabina. Una estructura que deja pasar camiones de caja seca puede no dejar pasar una grúa.
Por eso se mide la ruta, no un punto. Y por eso conviene medir con la calle en condiciones normales: si el día de la maniobra hay camiones de proveedores formados en la entrada, el acceso que mediste ya no existe.
¿Qué mandar para que se revise antes?
Tres cosas resuelven el noventa por ciento de los casos:
Un video del recorrido. Caminando desde la calle hasta el punto de trabajo, en el mismo sentido en que entraría la unidad, enfocando también hacia arriba. Treinta segundos de video dicen más que media hora de descripción. Fotos del acceso con referencia de escala. El portón con una persona parada al lado, o con el flexómetro extendido y visible. Una foto sin referencia no sirve para medir. La ubicación exacta en mapa. No la dirección fiscal: el punto donde entra la unidad. Con eso se revisa la calle, el ancho real y por dónde conviene llegar.
Si el acceso está peleado, hay salida: familias compactas y equipos que trabajan en espacios donde una máquina grande no entra. Pero eso se define antes, no en la puerta.
Para seguir con esto
Cuando el acceso no da para una máquina grande, estas son las opciones: Grúas compactas para accesos estrechos.
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